Los estudios tienden a demostrar que el CBD tiene numerosos beneficios terapéuticos que pueden aliviar una amplia gama de enfermedades. El cannabidiol, más conocido por su abreviatura CBD, es un fitocannabinoide presente de forma natural en la planta cannabis sativa L. Esta planta es conocida en todo el mundo principalmente por otro cannabinoide, el THC. El THC tiene una serie de efectos psicotrópicos sobre el consumidor, caracterizados por una sensación de euforia y ligereza, pero también por numerosos efectos secundarios: paranoia, ansiedad, taquicardia..... Aunque el CBD es una sustancia psicoactiva que actúa en el cerebro pero no provoca ningún efecto psicotrópico ni secundario, puede consumirse sin riesgo y representa un tratamiento alternativo para determinados pacientes. Esta gran diferencia entre estos dos principios activos ha llamado la atención de la comunidad científica, que ha llevado a cabo investigaciones sobre el CBD (estudios clínicos y preclínicos).
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CBD y Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo que afecta a casi 3 millones de personas en Francia. Este trastorno neurológico se caracteriza por una pérdida progresiva de memoria y también puede provocar pérdida de apetito, trastornos motores y síntomas de depresión. Actualmente no existe ninguna cura en el mercado. Los medicamentos existentes sólo pueden aliviar los síntomas asociados a esta enfermedad, sin poder curarla.
La enfermedad deteriora primero los receptores CB1 que se encuentran principalmente en el cerebro. Los estudios han demostrado que el CBD, que también actúa sobre estos receptores, tiene un efecto protector y ralentiza significativamente su degradación. La acción antiinflamatoria del cannabidiol también parece reducir la inflamación del tejido cerebral. También inhibe cierta enzima responsable de la aparición de placas amiloides (un agregado proteico anormal), uno de los principales marcadores de la enfermedad de Alzheimer. Al mismo tiempo, la acción del CBD sobre los receptores tendrá un impacto sobre el sistema endocannabinoide, conocido por regular una serie de constantes vitales (temperatura corporal, ritmo cardíaco, etc.), estimulando así el apetito.
CBD y enfermedad de Parkinson
Al igual que la enfermedad de Alzheimer, el Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa. Esta enfermedad afecta principalmente a las personas mayores y provoca daños en el sistema nervioso central y la destrucción progresiva de las neuronas dopaminérgicas, causando una serie de trastornos: lentitud de movimientos, temblores y gestos incontrolables, depresión, etc.
El CBD actúa sobre el organismo y es conocido por ser un antiespasmódico, ayudando a los enfermos de Parkinson a recuperar el control de los movimientos reduciendo los temblores y los espasmos musculares involuntarios (espasticidad). Su acción sobre los receptores implicados en la gestión del humor, en particular sobre los neurotransmisores que liberan serotonina y dopamina, y sobre el sistema endógeno, ayuda a combatir los síntomas depresivos.
CBD y dolor crónico
Alrededor del 30% de la población francesa sufre dolor crónico. A menudo resistente a los tratamientos convencionales, este dolor inhabilita la vida cotidiana de los pacientes. Las principales causas de dolor crónico suelen ser la lumbalgia y la ciática, seguidas de los trastornos neuropáticos y el dolor oncológico. Estos dolores suelen tratarse recetando analgésicos opiáceos, que a menudo son ineficaces y tienen una plétora de efectos negativos, como riesgos cardiovasculares, dependencia y sobredosis potencialmente mortales.
Las propiedades del CBD parecen reducir considerablemente la intensidad del dolor sin alterar el estado de conciencia de la persona que lo toma: su acción sobre los receptores CB1 modula la transmisión de serotonina en el cerebro, lo que activa los receptores específicos implicados en el dolor y la ansiedad. Su nula toxicidad y ausencia de efectos secundarios hacen del CBD una alternativa viable a los opioides (morfina).
CBD y crisis epilépticas
La epilepsia es una enfermedad neurológica caracterizada por un aumento anormal de la actividad cerebral, que provoca una interrupción de la comunicación neuronal, con posible pérdida de conciencia.
El uso de cannabis medicinal en el tratamiento de pacientes epilépticos es sin duda el más común, sobre todo en Estados Unidos. El Epidiolex, que también está disponible con una autorización temporal de uso registrado en Francia, es un medicamento que sólo puede dispensarse con receta médica. Es uno de los principales fármacos utilizados para tratar la epilepsia en pacientes que no son receptivos a otras terapias. Se dice que el CBD reduce la frecuencia de las crisis entre un 50 y un 80%, incluso en animales. Dados los escasos riesgos asociados a esta sustancia, puede utilizarse para tratar a niños pequeños.
CBD y esclerosis múltiple
Esta enfermedad degenerativa del sistema nervioso central provoca una serie de síntomas, como inflamación del cerebro y debilidad muscular que puede conducir a la discapacidad total. La enfermedad afecta sobre todo a jóvenes de entre 20 y 40 años.
Los resultados obtenidos en estudios científicos parecen indicar que tomar CBD con fines medicinales tiene efectos beneficiosos y ayuda a reducir la progresión de la enfermedad, así como los síntomas asociados: incontinencia, problemas visuales, espasmos, etc.
CBD y cáncer
Algunos tipos de cáncer, como los gliomas, parecen responder positivamente al CBD con fines terapéuticos. Los gliomas son una forma de cáncer maligno que con bastante frecuencia causa la muerte del paciente.
Los científicos han descubierto que ciertos cannabinoides, como el CBD, tienen propiedades anticancerígenas: al inhibir la multiplicación de las células cancerígenas, el CBD podría detener el crecimiento de estos tumores malignos. Además, la administración de CBD estimula la apoptosis, el proceso natural de autodestrucción de las células. Las células cancerosas se multiplican demasiado rápido para destruirse a sí mismas. Al aumentar la apoptosis, el CBD permite al organismo eliminar automáticamente estas células peligrosas. Los estudios preclínicos han aportado pruebas convincentes de que los cannabinoides pueden inhibir el crecimiento de otros tipos de células cancerosas responsables del cáncer de mama, de colon, leucemia, etc. El CBD utilizado junto con terapias convencionales como la quimioterapia produce resultados mucho mejores. El CBD también ayuda a reducir los efectos secundarios de la quimioterapia: náuseas y vómitos, trastornos del sueño, etc.
Los primeros resultados obtenidos con el uso del cannabidiol en el tratamiento y alivio de los síntomas inherentes a las enfermedades enumeradas anteriormente parecen prometedores y merecen una mayor investigación científica. La agencia francesa de seguridad de los medicamentos (Agence de sécurité du médicament) se ha manifestado a favor de realizar ensayos con cannabis medicinal y CBD, en vista de sus beneficios terapéuticos y la ausencia de efectos secundarios, antes de finales de 2019. Estas pruebas deberían comenzar en personas que padecen la enfermedad de Parkinson. Si resultan concluyentes, deberían permitir "ajustar el marco y los métodos de atención y seguimiento de los pacientes" y, quién sabe, ver cómo la planta Cannabis Sativa L de la que se extrae el CBD se convierte en un futuro próximo en una planta de farmacopea de pleno derecho. Varios laboratorios extranjeros ya están trabajando en nuevos medicamentos a base de CBD para tratar determinadas enfermedades.




