El cannabidiol (CBD) es uno de los compuestos del cannabis. Se encuentra en diferentes cantidades en las plantas de cáñamo: la flor, más comúnmente conocida como "cabeza", el tallo, del que se pueden extraer fibras, y las semillas, que se utilizan habitualmente para elaborar aceite de CBD.
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El cultivo de cannabis se ha legalizado en Francia en los últimos años. Sin embargo, la ley especifica cómo cultivar las plantas. Mientras que el cultivo de cannabis con fines recreativos o terapéuticos es ilegal en Francia, el cultivo de plantas de cáñamo sigue estando autorizado en el país bajo ciertas condiciones establecidas por las autoridades. Sin embargo, las normas que rigen el cultivo y la extracción del CBD no son las mismas en todos los países, ya que actualmente no existe ninguna organización mundial o europea encargada de su desarrollo y control.
Así pues, cada país del mundo adopta sus propias disposiciones en este ámbito para responder a las necesidades de su población. Incluso se observan disparidades entre los países de la Unión Europea, que no adoptan las mismas normas, aunque se rijan por las mismas leyes en términos de política general. Por el momento, el CBD francés se importa masivamente.
Legislación
El Ministerio de Sanidad ha establecido que todas las transacciones y actividades relacionadas con el cannabis están prohibidas. Esto incluye la producción, la posesión y el consumo. En consecuencia, los productos que contienen cannabidiol están prohibidos salvo que exista una exención excepcional.
Esta excepción permite cultivar cáñamo para diversos usos:
- Alimentación: Los suplementos a base de CBD existen porque contienen moléculas que estimulan el apetito. Por tanto, puede suplir ciertas carencias en determinados pacientes con trastornos alimentarios.
- Medicina: varios estudios realizados por un comité científico han concluido que el CBD tiene propiedades terapéuticas. De hecho, el CBD se utiliza cada vez más con fines terapéuticos, debido a sus propiedades en relación con determinadas patologías. Contiene moléculas antiinflamatorias (artritis), puede utilizarse para tratar dolores óseos (Parkinson, esclerosis múltiple), se ha probado como complemento de diversas quimioterapias (tratamiento de las células cancerosas) y se utiliza para tratar enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. Estos tratamientos pueden adoptar la forma de medicamentos como el Sativex, que ya ha sido autorizado por la Agencia Nacional Francesa de Seguridad de los Medicamentos.
La prescripción es un proceso largo, ya que se piden al médico numerosos formularios, y sólo puede ser una autorización temporal.
- Industria textil: el cultivo de la fibra y, por tanto, del tallo de las plantas de cannabis sativa es de gran interés en la industria textil, y su uso se remonta al Neolítico. Es muy fácil de utilizar, a diferencia del algodón, que es muy complicado.
- Cosméticos: Para los consumidores que buscan bienestar, se han desarrollado una serie de productos acabados, ya que el CBD tiene propiedades antioxidantes y antidepresivas. Hay productos para el cuidado de la piel, bálsamos y geles.
Además, esta excepción sólo se aplica a un número limitado de variedades que pueden ser utilizadas por los agricultores: la legislación y las autoridades sanitarias prevén veintiuna. Por tanto, el cultivo de estas variedades es posible, incluso en agricultura ecológica, pero debe seguir un marco establecido por ley:
- Los cultivadores sólo pueden utilizar las semillas y las fibras (tallos) de las plantas de cáñamo. El uso de las sumidades floridas (flor) está prohibido en Francia (autorizado en Suiza, por ejemplo).
- El contenido de THC de la planta no debe superar el 0,2%. El THC tiene efectos psicotrópicos (cambios de comportamiento) y está prohibido en Francia como droga blanda con efectos nocivos para los consumidores. El límite del 0,2% sólo se aplica a las plantas y no a los productos acabados. Los productos acabados no deben contener en ningún caso THC (0%), pues de lo contrario se exponen a acciones judiciales (detenciones, multas, etc.).
Además, el Código de Salud Pública estipula que ni los cultivadores ni los vendedores pueden alegar virtudes terapéuticas. Por tanto, el CBD no puede ser objeto de campañas publicitarias con fines médicos. Dicho esto, muchas tiendas especializadas venden CBD.
Por último, el debate sobre la legalización del cannabis como tal se ha reavivado por la inseguridad jurídica que rodea al CBD. El cannabis con fines médicos o recreativos está prohibido (cultivo, posesión o consumo). El mercado del cannabis ya se ha convertido en un "mercado negro" en Francia, pero cualquier actividad relacionada con las transacciones sigue siendo ilegal y da lugar a delitos penales. El cannabis está prohibido debido a sus efectos psicotrópicos (alucinaciones, cambios de comportamiento), que pueden tener efectos indeseables que pueden ser peligrosos para los consumidores.




