El CBD es un potente cannabinoide utilizado por sus propiedades medicinales. Se extrae de la planta cannabis Sativa L, también conocida como cáñamo índico. Esta planta contiene multitud de cannabinoides, siendo el más conocido el THC, una sustancia psicoactiva que produce efectos psicotrópicos y euforizantes cuando se consume de forma recreativa. La ANSM clasifica el THC como estupefaciente, dados los efectos nocivos que puede provocar: alucinaciones, sofocos, temblores, riesgo de infarto, irritabilidad, aumento de trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, etc.
Información importante
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El CBD no perturba el sistema nervioso central de forma nociva como el THC y no provoca efectos psicóticos. Se utiliza cada vez más con fines de bienestar sin ser fumado ni inhalado, a raíz de numerosos estudios clínicos que demuestran su eficacia en el tratamiento y el alivio de ciertos síntomas asociados a determinadas enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, etc.
Diversos métodos de consumo
El CBD puede administrarse de varias formas:
- Por vía oral, ya sea ingiriéndolo directamente en forma de cápsula de bebida u otra forma, o inhalándolo en forma de eliquid, concentrado o flor.
- Aplicado localmente sobre la piel o en forma de cataplasma, por ejemplo
Cada método de administración debe adaptarse en función de la acción deseada. En este artículo, veremos los distintos métodos de inhalación, sus ventajas e inconvenientes.
La inhalación del CBD le permite actuar muy rápidamente en el organismo, a diferencia de otros métodos de administración. Algunas personas toman el CBD en forma de cigarrillo, fumando las flores mezcladas con tabaco. Este método tiene más inconvenientes que ventajas: la combustión de un cigarrillo de CBD, al igual que la de un cigarrillo tradicional, produce numerosas sustancias químicas cancerígenas y nocivas para la salud, como el alquitrán, el monóxido de carbono y el benceno. Por lo tanto, este método de consumo no se recomienda con fines terapéuticos ni para reducir los riesgos para los pulmones, ya que expone al usuario a todos los riesgos asociados al tabaquismo tradicional: adicción, cáncer de pulmón, etc.
El CBD también puede inhalarse en forma de vapor a través de un cigarrillo electrónico. Se trata de un dispositivo compuesto por un depósito y una batería de litio. La batería envía una corriente a través de una resistencia, que calienta y vaporiza el e-líquido contenido en el depósito. El e-líquido de CBD contenido es una mezcla de glicerina y glicol a la que se ha añadido concentrado de CBD. Sin embargo, no es posible vaporizar directamente aceite de cáñamo rico en CBD.
Muchos científicos consideran que estos vaporizadores portátiles ayudan a dejar de fumar porque el vapor no contiene sustancias cancerígenas ni adictivas, en comparación con el humo del cigarrillo tradicional. Como resultado, se protege el sistema respiratorio del consumidor.
Por regla general, la inhalación de CBD actúa rápidamente. Para las personas que no están acostumbradas a este tipo de consumo, sería preferible optar por otros métodos, como el uso sublingual, que es igual de rápido, o la ingestión de CBD.
Una serie de propiedades beneficiosas
La legalización del cultivo de cannabis en algunos países, como Canadá, ha permitido estudiar en profundidad todos los aspectos del CBD: peligrosidad, toxicidad, eficacia, efectos secundarios .... Estos estudios científicos han permitido llegar a la siguiente conclusión: el CBD es un principio activo que no presenta ningún peligro para el ser humano y que tiene un potencial medicinal extremadamente elevado.
El CBD posee numerosas propiedades terapéuticas, entre ellas analgésicas, ansiolíticas, antiinflamatorias y antiespasmódicas. Por lo tanto, es especialmente adecuado para el tratamiento de diversas dolencias como el dolor articular crónico, las náuseas, etc. También es extremadamente eficaz para las personas que sufren epilepsia. Sus propiedades antiespasmódicas reducen drásticamente el número de ataques convulsivos que sufre el paciente.
Aunque el mecanismo bioquímico de la acción del CBD aún no se conoce bien, sabemos que el CBD reacciona con el sistema cannabinoide endógeno. Este sistema contribuye al buen funcionamiento del cuerpo humano, regulando constantes vitales. Además de ayudar a regular el sistema inmunitario, el CBD actúa sobre los neurotransmisores presentes en la corteza cerebral. Así, el CBD ordena al cerebro que libere serotonina, la molécula de la felicidad. Por lo tanto, ayuda a reducir la ansiedad, más o menos como un antidepresivo o un antipsicótico, sin los efectos negativos asociados a estos últimos.




