El consumo de CBD se ha extendido mucho en los últimos años en países de toda Europa y del resto del mundo. El CBD puede tomarse de diferentes formas y con distintos fines. Ningún método de consumo es mejor que otro, dependiendo de las necesidades y objetivos del paciente en términos de salud y bienestar. Además, la Agencia Nacional Francesa de Seguridad de los Medicamentos vigila de cerca las sustancias disponibles para el consumo con el fin de controlar los riesgos para la salud.
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Así que vamos a ver las diferentes formas en las que se puede consumir el CBD en todas sus formas, así como los efectos nocivos que pueden tener ciertas prácticas.
Uso terapéutico
Los principios activos del cannabis sativa han quedado demostrados tras las investigaciones realizadas por diversos profesionales de la salud. El CBD se extrae de la planta del cáñamo y produce un efecto psicoactivo. El CBD puede extraerse de las sumidades floridas (prohibidas en Francia), de los tallos (para la fibra) o de las semillas (para fabricar aceite de cáñamo). Las moléculas contenidas en las distintas partes de la planta pueden utilizarse para elaborar productos autorizados médicamente o utilizados terapéuticamente como suplemento.
Los métodos de consumo son tan numerosos como las formas acabadas del producto y dependen, por tanto, de las necesidades del paciente. A diferencia del cannabis en forma de droga, el CBD es uno de los cannabinoides (junto con el THC, que aún no ha sido legalizado) que más se ha diversificado en cuanto a la oferta de productos, y no existe un método general de consumo, sino diferentes métodos en función de la patología de que se trate, ya que el cuerpo humano está formado por un sistema endocannabinoide. El sistema endocannabinoide regula el sueño, el apetito, el dolor e incluso el estado de ánimo. Por lo tanto, tomar cannabidiol estimula este sistema y tiene un efecto positivo en el organismo.
He aquí los diferentes métodos de consumo en función de sus necesidades:
- Vía oral: puede ser en forma de comprimidos o de preparados caseros (cápsulas, manteca en infusión, etc.). Esta vía de administración se recomienda cuando el paciente busca una liberación más bien lenta que actúe en todo el organismo. Sin embargo, la dosificación de las cápsulas o comprimidos debe controlarse, ya que la biodisponibilidad no es muy elevada (riesgo de sobredosis). La biodisponibilidad es mayor en forma liposomal.
- Sublingual: El aceite de CBD está especialmente diseñado para tomarse por vía sublingual. Las gotas líquidas de CBD deben colocarse debajo de la lengua y luego tragarse, lo que permite que el cannabidiol actúe directamente sobre la mucosa sublingual en lugar de absorberse a través de la digestión. Esta vía de administración es muy útil, ya que actúa en el organismo muy rápidamente (5-20 minutos) y la dosificación para su consumo se realiza mediante el cuentagotas (y contiene diferentes sabores por la parte del placer). Permite una absorción óptima, siendo el método de administración más vigilado por los médicos en los protocolos. Por último, no presenta riesgos y los efectos indeseables sobre la salud del individuo son prácticamente inexistentes (no hay efectos psicotrópicos presentes en el consumo de drogas).
- Cutánea: este método de administración es muy útil para actuar directa y localmente sobre el dolor. Existe una amplia gama de productos, como geles, cremas y parches. El sistema endocannabinoide tiene receptores en las células de la piel, lo que le permite actuar localmente en la parte del cuerpo deseada. Esta forma de administración se utiliza mucho para tratar lesiones, inflamaciones (propiedades antiinflamatorias), dolores óseos (esclerosis múltiple o Parkinson) e incluso para aliviar enfermedades de la piel (células cancerosas).
- Inhalación: El CBD se puede inhalar a través de las vías respiratorias para conseguir un efecto muy rápido en el organismo. Con la llegada de los cigarrillos electrónicos en los últimos años, los fumadores han adoptado ciertos métodos de consumo antes de tomar CBD. En consecuencia, este método de consumo ya está muy extendido. Los cigarrillos son ventajosos: son fáciles de transportar y contienen sabores aromáticos. Los e-líquidos de CBD ayudan a las personas que quieren dejar de fumar. Sin embargo, fumar no tiene por qué tener únicamente efectos positivos en los pulmones y esta práctica puede repercutir en los órganos respiratorios.
La inhalación puede realizarse inhalando una solución liposomal de CBD mediante un nebulizador (una nueva técnica) o vaporizando flores de cáñamo con CBD. Este tipo de consumo es el más eficaz por el tiempo que tarda en hacer efecto y la ausencia de riesgos. Están recomendados por toda la profesión médica (estudios de laboratorio).
Como resultado, hay muchas formas diferentes de utilizar el CBD. Cada individuo es libre de elegir a pesar de la prescripción dada por el médico. La administración de esta molécula depende de sus efectos (rapidez, localización del dolor, concentración de cannabidiol). Resulta que el consumo por vía respiratoria es el más eficaz, ya que no representa ningún riesgo para el usuario.
Sin embargo, algunas prácticas suponen un riesgo para la salud (los cigarrillos electrónicos, por ejemplo) y la dosificación de los productos debe controlarse para evitar posibles peligros.




