El cannabidiol, más conocido como CBD, es uno de los principales compuestos del cannabis, también conocido como cáñamo índico cuando se utiliza con fines recreativos. El cannabis destaca por su contenido en THC, pero esta sustancia, que figura en la lista de estupefacientes, es ilegal y no está autorizada en Francia. También tiene efectos psicotrópicos, que van desde cambios de comportamiento hasta alucinaciones.
Información importante
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Con la legalización del cannabis convirtiéndose en un tema cada vez más recurrente en diversas asambleas y reuniones estatales, el mercado ha visto la aparición de productos que contienen CBD y que se consumen de diversas formas. La MILDECA y la agencia francesa de seguridad de los medicamentos han creado grupos de trabajo para informar periódicamente sobre el tema del cannabidiol y su uso terapéutico.
Por tanto, las autoridades han tenido que seguir el ritmo de los cambios de actitud y pensamiento sobre esta sustancia, y deben controlar la producción previa y posterior del cáñamo, que ahora está muy extendida, para garantizar que los consumidores de CBD no estén expuestos a ningún peligro.
La lista de medicamentos que contienen CBD es limitada, ya que el CBD no está autorizado en todos los países, pero el creciente número de investigaciones realizadas por la agencia nacional del medicamento es una prueba de los beneficios de la molécula. Como el cannabis medicinal aún no se ha generalizado, la investigación sobre medicamentos sigue su curso y es objeto de informes periódicos (el último se publicó a finales de junio).
Han aparecido numerosos productos en el mercado, y la gama se diversifica con el tiempo, sin que necesariamente se inhalen o fumen. La mayoría son e-líquidos para cigarrillos electrónicos, pero también hay complementos alimenticios y productos cosméticos. En consecuencia, los productos que contienen CBD deben cumplir ciertos criterios, y el Ministerio de Sanidad ha establecido una serie de normas que regulan la producción de CBD.
Control de la producción en Francia
El CBD se encuentra en una posición excepcional, ya que no se han detectado efectos secundarios nocivos. Por eso está disponible en e-líquidos de CBD, por ejemplo. Además, numerosos estudios que han dado lugar a ensayos clínicos han demostrado las virtudes terapéuticas del CBD, beneficioso para ciertas enfermedades crónicas como alternativa a los grandes tratamientos con efectos secundarios. Por ello, las distintas autoridades competentes en la materia han establecido normas aplicables a los productores del cáñamo del que se extrae el CBD.
- Las variedades de cáñamo autorizadas para la producción figuran en una lista elaborada por las autoridades públicas. Son exactamente 21, y los productores no pueden cultivar ninguna otra variedad.
- El uso comercial o industrial de las sumidades floridas de las plantas de cannabis está estrictamente prohibido en Francia. En consecuencia, los cultivadores deben extraer el CBD del tallo (fibras de cáñamo) o de las semillas de cáñamo (también conocidas como pipas de cáñamo).
- El último y más importante aspecto se refiere al contenido de THC de la planta de cáñamo. El contenido de esta sustancia psicotrópica no debe superar el 0,2%, y los productos acabados no deben contener THC en ningún caso.
El uso del CBD en Francia está autorizado, pero su extracción está prohibida, incluso para los concentrados de CBD. Algunos productores se toman la libertad de infringir estas leyes para extraer el cannabidiol más fácilmente. Además, nuevos productores han llegado al mercado con productos sintéticos que contienen exactamente las mismas características que el CBD extraído de las plantas. Sin embargo, estos preparados sintéticos pueden ser peligrosos porque contienen varias sustancias adicionales que no están autorizadas por la agencia francesa ni por el Ministerio de Sanidad.
Los cannabinoides, y más concretamente el CBD, han demostrado sus beneficios en dispositivos médicos y están acelerando la investigación por parte de la agencia de medicamentos.
Usos del CBD
Como se ha mencionado anteriormente, el CBD extraído del Cannabis Sativa L es una sustancia activa y los establecimientos sanitarios lo consideran un producto terapéutico en determinados casos. En consecuencia, los profesionales de la salud utilizan el código de salud pública para administrar CBD en forma de medicamento, mientras que algunas tiendas lo venden como complemento alimenticio en diversas formas, como aceites de cáñamo con una alta concentración de CBD,
El primer medicamento con CBD autorizado en Francia se llama Sativex. Sativex es un espray bucal desarrollado como tratamiento alternativo para la esclerosis múltiple. Ayuda a reducir algunos de los síntomas y el dolor asociados a esta enfermedad crónica. No sólo contiene CBD, sino también THC, una sustancia ilegal en Francia. Su autorización proviene de su origen, ya que los cannabinoides del medicamento se extraen directamente de la planta y no hay sustancias sintéticas en su interior.
Aunque este proceso medicinal aún no está en el mercado, las autoridades prestan mucha atención a la seguridad del producto. Muchos "complementos alimenticios" que no están clasificados como medicamentos se comercializan en Francia para aliviar (más que tratar) el dolor crónico. Algunos pacientes que utilizan estos productos requieren un estrecho seguimiento, y sólo la autoridad nacional de seguridad de los medicamentos tiene derecho a conceder recetas para productos que contienen CBD en diferentes dosis.
Muchas afecciones médicas pueden tratarse con tinturas de CBD o extractos de cannabis. Por ello, el sector sanitario está presionando al Gobierno para que acelere el proceso de legalización total del CBD y del cannabis con fines médicos en general.
¿Qué futuro le espera al CBD farmacéutico?
La industria farmacéutica no está totalmente de acuerdo con la legalización del cannabis terapéutico, en particular del CBD. La autorización del CBD provocaría un descenso considerable de las prescripciones, ya que el producto no se consideraría un medicamento.
Sin embargo, la investigación se centra ahora en el CBD sintético. Este método de producción en laboratorio sería menos costoso y, sobre todo, más fácil de producir en masa (necesidades de cultivo). Además, la legislación podrá controlar mejor la producción, ya que no estará sujeta a complicados estatutos jurídicos. Esta industria y esta economía se han vuelto indispensables, y su abundante presencia en la agenda estatal la convierte hoy en una prioridad en la política interior de un país.
El uso de estos medicamentos (que contienen CBD) está impulsado por una creciente demanda clínica, y se han creado varias asociaciones de pacientes tratados para promover el CBD y sus efectos activos en diversas enfermedades (sin efectos adversos).




