El cannabidiol, más comúnmente conocido como CBD, se está expandiendo rápidamente en Francia y en todo el mundo. Por ello, cada país es libre de elegir su propia legislación sobre producción, posesión y uso.
Información importante
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Desde su llegada al mercado francés, el CBD no ha dejado de adoptar nuevas formas en función de las necesidades y los deseos de los consumidores. La democratización del CBD y del cannabis sativa en general ha provocado un cambio en la sociedad francesa. La Agence Nationale de Sécurité du Médicament (Agencia Nacional Francesa de Seguridad del Medicamento) ha creado un comité ejecutivo para elaborar informes sobre el uso del cáñamo índico en general, así como sobre el consumo de CBD y su uso terapéutico y médico. Este cambio de mentalidad ha contribuido a que las cosas evolucionen, y el Gobierno sigue de cerca la evolución de este mercado en auge.
Legalización de la producción de CBD en Francia
Nuevos actores se han subido al carro y navegan por este atractivo nuevo mercado. Los productores están muy atentos al planteamiento del Gobierno, pues podría abrir nuevas oportunidades.
En Francia, la producción de CBD está autorizada y es legal, pero la situación jurídica es confusa, a pesar de un pequeño número de reglamentos destinados a controlar los posibles abusos. Por el momento, cualquier transacción o comercio con cannabis está totalmente prohibido, pero existe una excepción para el CBD. Esto ha dado lugar a una serie de normativas que abarcan desde las materias primas hasta los productos acabados:
- Los productores deben cultivar una de las variedades de cáñamo autorizadas por la normativa francesa. Existen unas veinte variedades, todas ellas inscritas en un registro.
- La mayoría de las plantas de cáñamo contienen la molécula THC, conocida por sus propiedades psicotrópicas (cambios de comportamiento y alucinaciones). Por ello, el contenido de THC de la planta cultivada inicialmente no debe superar el 0,2%, y los productos acabados no deben contener en ningún caso THC (que es ilegal en Francia).
- El uso industrial y comercial de las sumidades floridas de las plantas de cannabis está estrictamente prohibido en Francia. En consecuencia, los cultivadores están obligados a extraer el CBD del tallo (para la fibra) o de las semillas (utilizadas para fabricar aceite de cáñamo).
Por lo tanto, la producción de CBD está autorizada y es legal en Francia. En consecuencia, los productores tienen todo el derecho a cultivar CBD, siempre que respeten la normativa más o menos estricta que regula la producción y la extracción.
En la cadena de producción, el CBD extraído está en el origen de numerosos productos que aparecen constantemente en el mercado francés. El objetivo es controlar estos productos y establecer normas que regulen el consumo y la posesión de CBD por parte de los particulares.
Posesión y consumo de CBD en Francia
Tras la explosión de la demanda y la utilidad del CBD en Francia, han surgido multitud de productos acabados, incluidos e-líquidos de CBD disponibles y legales.
Numerosos estudios y ensayos clínicos han demostrado los beneficios terapéuticos del CBD para los pacientes que sufren ciertas patologías. Sus propiedades antiinflamatorias, antidepresivas y ansiolíticas han permitido a algunas personas aliviar el dolor sin los efectos nocivos de los principales tratamientos, difíciles de asimilar por el cuerpo humano.
A través de su acción sobre el sistema endocannabinoide del organismo, el CBD desempeña un papel importante en el sistema nervioso central e inmunitario del paciente. Por lo tanto, puede proporcionar alivio a las personas que sufren una amplia gama de enfermedades, como la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis múltiple y todas las formas de depresión.
Así pues, a los pacientes se les pueden recetar "medicamentos" (el único autorizado en Francia es el Sativex) para completar su tratamiento general.
La Agencia Nacional Francesa del Medicamento (ANSM) es la autoridad competente para prescribir este tipo de tratamiento alternativo. Además, los profesionales de la salud sólo pueden conceder una autorización temporal, ya que aún no se conocen bien los efectos a largo plazo del CBD. Además, el uso recreativo del CBD es posible gracias a su presencia en diversos puntos de venta físicos (estancos o tiendas dedicadas al CBD), así como en varias páginas web.
En consecuencia, el consumo de CBD está autorizado en Francia, siempre que se respeten las propiedades del contenido de THC y que éste no esté presente en modo alguno en la solución consumida por el usuario.
Hay muchos productos en el mercado cuya venta está autorizada y que los consumidores tienen derecho a obtener y consumir. Tampoco debería plantear ningún problema al volante, ya que el CBD no se ha analizado en ninguna prueba de saliva. Es más, no provoca ningún efecto secundario que pueda cambiar tu forma de conducir, a menos que tomes una dosis elevada.
Los diferentes modos de consumo
El mercado del CBD está experimentando una fuerte demanda en los últimos tiempos, y no hace falta decir que los productores están redoblando su inventiva para ofrecer a sus clientes productos que satisfagan sus necesidades y deseos. Como resultado, existen multitud de productos autorizados que pueden administrarse de diferentes maneras:
- Vía oral: en forma de comprimidos o productos caseros. Se disuelve al entrar en contacto con el hígado. Este método de administración puede incluir cápsulas o alimentos con infusión de CBD.
- Vía sublingual: se han desarrollado numerosas pastillas pequeñas que se depositan bajo la lengua. Además, el único medicamento autorizado en Francia, el Sativex, es un aerosol que se administra bajo la lengua. Esta vía de consumo permite el contacto directo con las mucosas, de modo que el producto no es transformado por el hígado y se optimizan sus efectos terapéuticos.
- Inhalación: la inhalación es una vía de exposición muy extendida en Francia. Se puede consumir inhalando humo. Con la expansión de los cigarrillos electrónicos para las personas que quieren dejar de fumar, los e-líquidos de CBD representan una alternativa real para el consumo de CBD. Además, existe una amplia gama de sabores y aromas para satisfacer a todos los consumidores.
Por lo tanto, podemos concluir que el consumo de CBD en Francia es legal. Está regulado por la legislación (Ministerio de Sanidad) relativa a su producción y sigue todo un proceso de legalización hasta el producto acabado.
A continuación, se aceptan y autorizan los distintos productos listos para el consumo si cumplen todas las señales. Dado que el uso médico del CBD es prioritario, las vías respiratoria y sublingual son los dos modos de administración más eficaces y su consumo está autorizado (cigarrillos electrónicos y Sativex, respectivamente).
Existe un gran potencial de desarrollo de este mercado tras las medidas adoptadas para legalizar el cannabis medicinal en Francia. Por el momento, esto sigue en estudio.




