Las células nerviosas (neuronas) sintetizan sustancias llamadas neuromediadores o neurotransmisores, que son principalmente dopamina, serotonina y noradrenalina. Estos neurotransmisores intervienen en el funcionamiento de las neuronas. En los trastornos depresivos, los trastornos de ansiedad y la esquizofrenia, estos neurotransmisores están alterados.
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Aunque el miedo es una emoción común y natural, puede desordenarse, descontrolarse y manifestarse sin ninguna razón en particular, y puede ser la causa de una serie de trastornos de ansiedad. Por ejemplo, la ansiedad generalizada es un miedo crónico sin un desencadenante concreto. Las fobias son miedos específicos, extremos e irracionales que paralizan y tienen un fuerte impacto en la vida social (arañas, aviones, espacios cerrados, multitudes, payasos, etc.). El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una afección psiquiátrica que consiste en obsesiones que conducen a rituales repetitivos que pueden durar varias horas. Los ataques de pánico consisten en la aparición repentina de síntomas físicos de angustia, a menudo asociados al miedo a una muerte inminente.
Por último, el estrés postraumático suele producirse cuando una situación o estímulo recuerda a una persona un acontecimiento traumático vivido hace mucho tiempo pero que de repente parece estar presente de nuevo. Como ocurre a veces en determinadas fases del cáncer, los ataques de ansiedad son frecuentes. Afectan al 20% de las mujeres y al 10% de los hombres de entre 20 y 44 años. Pueden abrumarnos, sin que sepamos muy bien por qué...
El ataque de ansiedad o ataque de pánico es una de las posibles manifestaciones de los trastornos de ansiedad. Se trata de un ataque de ansiedad agudo que aparece de repente y puede durar desde unos minutos hasta varias horas. Según los casos, la persona puede sentir malestar, miedo intenso, sensación de pérdida de control y los siguientes síntomas físicos: agitación, palpitaciones, taquicardia, cefaleas, sudoración, temblores, dolor torácico, mareos, entumecimiento de las extremidades, náuseas, picor, trastornos del estado de ánimo o trastornos del sueño, todo lo cual alimenta y refuerza el miedo sentido y la sensación de pérdida de control. Es un círculo vicioso.
¿Puede utilizarse el CBD como alternativa a los fármacos para combatir la ansiedad?
A diferencia de su primo el tetrahidrocannabinol, más conocido como THC, el cannabidiol no es psicoactivo ni psicotrópico. Esta molécula, producida de forma natural por el cannabis, no tiene efectos adictivos a largo plazo y presenta pocas contraindicaciones. Este compuesto no sólo no actúa sobre los mismos receptores endocannabinoides del cuerpo humano, sino que además inhibe los efectos inducidos por el THC.
Al activar los receptores CB2, el CBD provoca la liberación de serotonina, un neurotransmisor responsable de la felicidad y la regulación del estado de ánimo. El tratamiento con cannabidiol facilita la neurotransmisión de serotonina en el sistema nervioso central. Es este proceso el que produce un notable efecto ansiolítico, que es eficaz a lo largo del tiempo y alivia los estados depresivos, el bajo estado de ánimo, los pensamientos sombríos y la ansiedad. Por lo tanto, el CBD puede representar un tratamiento alternativo y ser eficaz en pacientes refractarios a los tratamientos convencionales.
Causas de los ataques de ansiedad
Según algunas teorías, se trata de una reacción inadecuada o excesiva al estrés. Este miedo excesivo induce síntomas, como hemos visto, que estimulan y autoperpetúan la sensación de ansiedad. Cuando los ataques se producen varias veces al día, hablamos de trastorno de pánico. Sin embargo, con el tratamiento adecuado, es posible controlar esta ansiedad y reducir la frecuencia de los ataques.
Tratamiento psicológico de los trastornos de ansiedad
Son preferibles los tratamientos no medicinales (TCC, relajación, plantas). El tratamiento psicológico puede ser útil en casos de trastornos de ansiedad o enfermedad de Alzheimer. Puede incluso ser el único tratamiento, o combinarse con un tratamiento farmacológico, en función de la gravedad de los trastornos.
Según la Autoridad Nacional Francesa de la Salud (HAS), la terapia cognitiva y conductual es eficaz a largo plazo tras 12 a 25 sesiones de 45 minutos por regla general, y es tan eficaz como los tratamientos farmacológicos.
La terapia EMDR(desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares) da buenos resultados, sobre todo para los síntomas del trastorno de estrés postraumático.
Si los problemas son demasiado intensos, puede prescribirse un tratamiento farmacológico. Gracias a su acción sedante, los ansiolíticos pueden reducir la ansiedad y los trastornos relacionados con el estrés. Los más utilizados son las benzodiacepinas, pero también se emplean hipnóticos y antihistamínicos. Estas moléculas son eficaces por sus propiedades ansiolíticas, sedantes, amnésicas, relajantes musculares y anticonvulsivantes, pero sus efectos secundarios (sedación, somnolencia, riesgo de caídas, problemas de memoria, dependencia) son tan importantes que deben administrarse con precaución y durante periodos muy cortos. Estos fármacos, que tienen un elevado potencial de drogodependencia, deben ser recetados por un médico y deben ser objeto de un seguimiento riguroso.
Afortunadamente, existen alternativas naturales a estos fármacos sin sus efectos secundarios. La valeriana, la pasiflora y la hierba de San Juan son famosas por sus efectos antidepresivos y deberían utilizarse al menos como tratamiento de primera línea para los trastornos relacionados con la ansiedad, el insomnio y la artrosis.




