Cada vez son más los que recurren a los comestibles, alimentos que contienen cannabinoides. Obviamente, este tipo de producto funciona de forma diferente a los aceites sublinguales, que se colocan bajo la lengua para liberar CBD en el torrente sanguíneo, o a los productos para fumar o vaporizar que se dirigen a los pulmones.
La principal diferencia entre estos alimentos infusionados y otros productos, y a la que debes prestar más atención, es el tiempo que tardan los cannabinoides en empezar a hacer efecto. Pero eso sería precipitarse.
CBD y THC ingeridos: ¿para qué?
El cannabidiol (CBD) y el tetrahidrocannabinol (THC) son los dos cannabinoides principales del cáñamo. El CBD es psicoactivo pero no psicotrópico -no produce colocón-, mientras que el THC es el principal compuesto psicotrópico del cannabis, responsable del subidón eufórico que experimentan los consumidores. Ambas moléculas son legales en Francia, con el THC limitado al 0,3% en la planta y en los productos comercializados.
Cuando el THC y el CBD se consumen por vía oral, generalmente entran en el organismo a través decomestibles(gominolas de THC, jarabes, galletas, etc.), tinturas, cápsulas o bebidas. A diferencia de fumar o vaporizar, que permite que el THC entre en el torrente sanguíneo directamente a través de los pulmones, el consumo oral implica un proceso más complejo. El viaje comienza en la boca, donde la sustancia se mastica o se traga, y luego pasa por el esófago y el estómago.
Una vez en el estómago, el THC se somete al entorno ácido de los jugos gástricos. Este entorno ácido inicia la descomposición del THC, pero no es aquí donde tiene lugar la mayor parte de la absorción. La presencia de alimentos en el estómago puede influir significativamente en este proceso. Consumir THC con el estómago vacío puede hacer que los efectos aparezcan más rápidamente, mientras que un estómago lleno puede ralentizar el proceso, ya que el cuerpo da prioridad a la digestión de los alimentos.
El intestino delgado desempeña un papel crucial en la absorción del THC. Cuando los alimentos parcialmente digeridos pasan del estómago al intestino delgado, el THC se absorbe a través de las paredes intestinales y llega al torrente sanguíneo. Aquí es donde el proceso se vuelve más complejo debido a la interacción del THC con las grasas. El THC es lipofílico, lo que significa que se une bien a las grasas. Esta propiedad mejora su absorción cuando se consume con alimentos grasos, lo que provoca efectos más pronunciados.
Una vez absorbido, el THC viaja a través de la vena porta hasta el hígado, donde sufre un proceso conocido como metabolismo de primer paso. En el hígado, el THC se convierte en 11-hidroxi-THC (11-OH-THC), un metabolito conocido por ser más potente que el propio THC. Este metabolito es responsable de intensificar y prolongar los efectos a menudo asociados con los comestibles en comparación con fumar o vaporizar.
Tras metabolizarse en el hígado, el THC y sus metabolitos entran en la circulación sistémica y se distribuyen por todo el cuerpo. Estos compuestos se unen a los receptores cannabinoides, en particular a los receptores CB1 en el cerebro y el sistema nervioso central, y a los receptores CB2 en el sistema inmunitario. La interacción con los receptores CB1 es la principal responsable de los efectos psicoactivos del THC, que incluyen euforia, relajación, alteración de la percepción y aumento del apetito.
Duración e intensidad de los efectos del THC ingerido
Los efectos del THC ingerido por vía oral suelen retrasarse en comparación con los métodos de inhalación, tardando a menudo entre 30 minutos y 2 horas en aparecer. Este retraso puede llevar a algunas personas a consumir más de lo esperado, lo que provoca efectos más fuertes y a veces demasiado fuertes. El efecto de los comestibles puede durar entre 4 y 12 horas, dependiendo de varios factores como la dosis, el metabolismo individual y los niveles de tolerancia.
Varios factores influyen en la forma en que el organismo digiere y absorbe el THC:
- Metabolismo: las tasas metabólicas varían de una persona a otra, lo que afecta a la velocidad a la que se procesa el THC y a los efectos que se sienten.
- Dieta: Consumir THC con alimentos grasos aumenta su absorción y potencia.
- Posología: Dosis más elevadas pueden producir efectos más intensos y duraderos.
- Tolerancia: Los consumidores habituales pueden desarrollar tolerancia, necesitando dosis más altas para obtener los mismos efectos.
- Genética: Las diferencias genéticas pueden influir en la forma en que se metaboliza y experimenta el THC.
¿Por qué consumir alimentos con THC?
Comprender la digestión y el metabolismo del THC pone de relieve sus posibles beneficios y riesgos.
La principal ventaja es que es una forma sana de consumir, lo que significa que puedes evitar fumar, por ejemplo. La segunda ventaja es que ingerir THC produce efectos a largo plazo. La interacción del THC con el sistema endocannabinoide puede proporcionar un alivio significativo a las personas que sufren dolor crónico. También es útil para las personas que sufren pérdida de apetito debido a afecciones médicas o tratamientos como la quimioterapia. Del mismo modo, su ingesta es eficaz para reducir las náuseas y los vómitos, sobre todo en pacientes sometidos a quimioterapia.
Por otro lado, hay que tomar precauciones. Debido al efecto "hacia atrás", con un tiempo de ingestión a tener en cuenta, los usuarios pueden consumir más THC del esperado, lo que provoca efectos intensos y prolongados. Estas altas dosis de THC pueden provocar ansiedad, paranoia y otros efectos psicológicos desagradables. En esta situación, ¡lo único que se puede hacer es esperar a que se pasen los efectos!
